Análisis revela que USD 88 millones en dividendos de bancos bolivianos salieron al exterior hacia siete jurisdicciones con baja carga impositiva
Bolivia, 23 de febrero de 2026. – Un análisis consolidado de los Hechos Relevantes de las juntas ordinarias de accionistas de los bancos bolivianos correspondientes a las gestiones 2024 y 2025 —documentos oficiales depositados en la Bolsa Boliviana de Valores— permite reconstruir, por primera vez con precisión, el mapa completo de hacia dónde fluyeron los dividendos de la banca boliviana. El resultado es categórico: USD 88 millones salieron de Bolivia hacia siete jurisdicciones que ofrecen impuestos nulos o mínimos sobre dividendos recibidos del exterior.
Panamá es el principal destino, con USD 57 millones, el 65% del total offshore. Ese dinero corresponde principalmente a los dividendos del banco BISA, cuya cadena accionaria desemboca en Junet Internacional S.A., sociedad registrada en el Registro Público panameño bajo la ficha 27012, Rollo 1354, y a los bancos Ganadero y Mercantil Santa Cruz, que también utilizan estructuras corporativas panameñas según el análisis de estructuras accionarias. Panamá aplica una tasa impositiva del 0% sobre los dividendos recibidos de fuentes extranjeras.
Le siguen Holanda y otras jurisdicciones de la Unión Europea con USD 15 millones (17%), destino de los dividendos de BancoSol, Banco Fortaleza y Banco FIE, cuyo principal accionista extranjero es OIKOCREDIT, organismo financiero holandés ligado a cooperativas de crédito internacionales. Bermudas recibe USD 6,6 millones (7%) desde el Banco de Crédito (BCP), cuya matriz última Credicorp Ltd. está domiciliada en esa isla británica que aplica cero impuestos sobre ingresos corporativos, dividendos y ganancias de capital. El resto se distribuye entre Dinamarca (USD 1,6 millones), Estados Unidos (USD 2,6 millones), Suiza (USD 2,7 millones) y Luxemburgo (USD 2,5 millones).
Ahorro laboral boliviano, rentabilidad para fondos europeos y cuentas en el Caribe
Lo que estas cifras revelan no es solo un mapa de destinos, sino la lógica de un sistema. Los bancos bolivianos se fondean parcialmente con el ahorro de los trabajadores a través de los bonos subordinados que adquiere la Gestora Pública con recursos del Fondo de Pensiones. Esos recursos, prestados a tasas de entre el 4,5% y el 8,30% anual en bolivianos, permiten a los bancos operar con mayor apalancamiento, otorgar créditos y generar utilidades. Las utilidades se distribuyen como dividendos. Los dividendos viajan al exterior. El ahorro laboral queda atrapado en bolivianos que se deprecian.
El caso del BCP ilustra la arquitectura con claridad. El 100% del capital está en manos de capital extranjero: el 95,91% pertenece a Inversiones Credicorp Bolivia S.A. y el 4,01% directamente a Credicorp Ltd. en Bermudas. Credicorp Ltd. es la holding financiera del grupo peruano Romero con más de USD 60.000 millones en activos consolidados, cuyos propios accionistas incluyen fondos en Islas Caimán y gestoras globales como BlackRock. En la gestión 2024, el BCP distribuyó Bs 45,2 millones en dividendos, de los cuales Bs 1,81 millones fueron directamente a Credicorp Ltd. en Bermudas, sin pasar por ninguna estructura boliviana.
El Banco FIE, por su parte, retuvo Bs 5.134.134 en concepto de IUE-Beneficiarios del Exterior en su junta de 2024, cifra que revela el peso de sus accionistas extranjeros —entre ellos DWM Funds de Luxemburgo, Incofin CVSO de Bélgica y OIKOCREDIT de Holanda— sobre el total de dividendos distribuidos.
La pregunta que emerge es si el Estado boliviano tiene instrumentos para retener parte de ese flujo. “La Autoridad de Pensiones no interviene, cuando debería condicionar la distribución de dividendos al pago de las obligaciones subordinadas, si la Gestora es acreedora. Se trata de derechos laborales que tienen prioridad según la CPE y la ley, que están por encima de una norma reglamentaria de la ASFI”, advierte Edith Gálvez, especialista en temas financieros. El marco legal vigente no prohíbe el flujo. Lo que la investigación expone es que los instrumentos de regulación existen y no se usan.
En la gestión 2024, BancoSol distribuyó Bs 100,85 millones en dividendos, equivalentes a Bs 5,43 por acción. De ese total, Bs 87 millones —el 86%— salieron de Bolivia hacia Países Bajos, Dinamarca, Estados Unidos, Suiza y Luxemburgo. Los retornos representaron el 5,03% sobre el capital pagado.
El banco efectivamente otorga créditos a microempresarios bolivianos, pero a tasas de entre el 18% y el 35% anual. La diferencia entre esas tasas activas y el costo de fondeo —depósitos locales al 2-4% y créditos de fondeadores internacionales al 6-8%, además de bonos subordinados del Fondo de Pensiones— genera los márgenes que permiten distribuir dividendos generosos hacia el exterior. Entre los accionistas históricos individuales de BancoSol figuran el ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada con 1.247 acciones y Julio César León Prado —presidente del Directorio del banco BISA— con otras 1.247 acciones, lo que ilustra la interconexión entre los grandes grupos económicos del país.
Vía. El País
