01 de enero, 2025. – Hoy, en muchas partes del mundo, las personas celebran un año nuevo. Hay alegría, expectativas, brindis, deseos de comenzar otra vez. Un cambio de calendario despierta esperanza. Y eso dice mucho del corazón humano: todos anhelamos un nuevo comienzo. Pero cuando abrimos la Biblia y dejamos que el texto hable por sí mismo, surge una pregunta profunda, casi incómoda: ¿Existe también un año nuevo en la Biblia? ¿Qué dice Dios acerca del tiempo, los comienzos y los ciclos de la vida?
La respuesta no solo existe. Es clara. Y es profundamente reveladora.
DIOS TAMBIÉN ESTABLECIÓ UN AÑO NUEVO
En la Escritura, el tiempo no es neutral. No es solo una sucesión de días. Es parte del lenguaje de Dios. Antes de sacar a Israel de Egipto, antes de abrir el Mar Rojo, antes de entregar la Torá en el Sinaí, Dios hace algo fundamental: “Este mes os será el primero de los meses; será para vosotros el primero de los meses del año.” (Éxodo 12:2)
Ese mes no es enero. Ese mes se llama AVIV. Aviv no es un nombre religioso simbólico. Es una palabra concreta que describe un hecho observable: el momento en que la cebada está madura, lista para ser cosechada y presentada como primicia. El año bíblico comienza con vida que brota, con renovación, con redención. No comienza con frío ni con cierre, sino con libertad.
EL CALENDARIO DE DIOS Y LA TIERRA
El calendario bíblico no nace en palacios ni imperios. Nace en la tierra, en la agricultura, en los ciclos de la creación. Esto no es solo teología. Es historia. Las fuentes del judaísmo del Segundo Templo, los registros agrícolas del antiguo Israel y los escritos históricos confirman que: El calendario era lunar–solar El inicio del año estaba ligado a Aviv Las fiestas organizaban la vida espiritual, familiar y social
.El historiador judío del siglo I Flavio Josefo describe cómo las fiestas estructuraban la vida del pueblo, no solo el culto del Templo, sino también la economía, la educación y la identidad colectiva. Para la Biblia, el tiempo forma al pueblo de Dios.
LAS FIESTAS DE DIOS: TIEMPOS SEÑALADOS
En Levítico 23, Dios presenta Sus fiestas y las define así: “ESTAS SON LAS FIESTAS DEL ETERNO, CONVOCACIONES SANTAS…”
La palabra MOED (מוֹעֵד) no significa simplemente “fiesta”. En la Biblia significa: Tiempo señalado Cita establecida Encuentro programado Momento designado por Dios No es una fecha elegida por el hombre. Es un tiempo marcado por el Eterno.
YESHÚA Y SUS DISCÍPULOS VIVÍAN EN ESTE CALENDARIO
Yeshúa no vivió desconectado de estos tiempos. Los evangelios muestran que: Celebró PESAJ (PASCUA) Subió a Jerusalén en SUCOT (TABERNÁCULOS) Enseñó en el marco de las fiestas Murió, reposó y resucitó exactamente en las fechas del calendario bíblico
Nada fue casual. Todo fue profético. Sus discípulos, judíos del siglo I, vivían su fe marcada por los tiempos de Dios, no por fechas culturales o imperiales.
LAS FIESTAS Y SU CUMPLIMIENTO EN YESHÚA
Aquí está una de las claves más profundas:
LAS FIESTAS ENCUENTRAN SU CUMPLIMIENTO EN YESHÚA.
PESAJ (PASCUA) – EL CORDERO “El Mesías, nuestra Pascua, fue sacrificada.” (1 Corintios 5:7) Yeshúa muere como el Cordero sin defecto, exactamente en Pesaj.
PANES SIN LEVADURA – SIN PECADO La levadura simboliza corrupción. Yeshúa es el Pan sin pecado, sin mezcla, sin contaminación.
OMER RESHIT / BIKURIM (PRIMICIAS) – EL PRIMERO EN RESUCITAR (Omer Reshit es la ofrenda de las primicias) “El Mesías resucitó de los muertos, primicia de los que durmieron.” (1 Corintios 15:20) Resucita en la fiesta de las Primicias, no en otro día, no por casualidad.
SHAVUOT (PENTECOSTÉS) – TORÁ Y ESPÍRITU Shavuot celebra la entrega de la Torá en el Sinaí. Siglos después, en Shavuot: la Torá es escrita en los corazones el Espíritu es derramado No se contradicen. Se complementan.
LAS FIESTAS QUE MIRAN AL FUTURO Las primeras fiestas ya se cumplieron en Yeshúa. Las segundas apuntan a lo que viene.
YOM TERUÁH (trompetas)– DESPERTAR
YOM KIPUR (día del perdón) – RESTAURACIÓN
SUCOT (TABERNÁCULOS) – DIOS (EMMANUEL) HABITANDO CON SU PUEBLO
Y aquí entra una profecía clave: “Y acontecerá que todas las naciones, subirán año tras año, a adorar al Rey, y a celebrar la fiesta de SUKKOT (TABERNÁCULOS).” (Zacarías 14:16) No dice solo Israel. Dice LAS NACIONES.
UN LLAMADO A VOLVER
Hoy vivimos en un mundo que celebra cada año un “año nuevo”, pero que, paradójicamente, parece estar cada vez más lejos de Dios. Avanzamos en tecnología, en consumo, en velocidad… pero retrocedemos en sentido, en valores, en conexión espiritual.
Y entonces surge una pregunta inevitable: ¿No será que las respuestas a los problemas más profundos de la humanidad están en la Biblia? Tal vez creemos que conocemos a Dios, pero no lo honramos como Él quiso ser honrado.
Tal vez decimos amarle, pero vivimos según los calendarios, ritmos y celebraciones que este mundo, las tradiciones, las marcas, el sistema, nos impone. Honramos fechas comerciales. Honramos agendas humanas.
Pero dejamos de lado los tiempos que Dios señaló como encuentros con Él. Y quizá por eso estamos más lejos de lo que creemos. Hoy más que nunca, es tiempo de volver al calendario de Dios. No como imposición religiosa, sino como acto de humildad y restauración.
Porque en ese volver: hay sanidad para las familias orden para la vida restauración para la tierra y dirección para los tiempos finales Todo esto no fuera de Yeshúa, sino a través de Él, porque Él es el centro del cumplimiento.
Y tal vez, al volver a los tiempos de Dios, estemos cumpliendo aquello que define a los últimos tiempos: “Los que guardan los mandamientos de Dios y el testimonio de Yeshúa.” (Ap 14:12) Tal vez no se trata de aprender algo nuevo. Tal vez se trata de volver. Volver a la Palabra. Volver al diseño. Volver al tiempo de Yeshua .
Porque cuando el pueblo vuelve, Yeshua restaura!!
