Un texto de opinión de la analista Quya Reyna sostiene que la narrativa en torno a los nexos del exfiscal con Sebastián Marset busca desviar la atención mediática, eliminar un contrapeso político para la gestión de Rodrigo Paz y alinear intereses estratégicos con Estados Unidos.
Por Quya Reyna
La Paz, 01 de octubre de 2026. – Hay algo que en la política se llama whataboutism, que es como una estrategia narrativa que consiste en responder a una crítica señalando que otra persona hizo algo peor. Se trata de compararse con alguien o algo «peor» y así evitar responder a un cuestionamiento.
Rodrigo Paz recurre a esta estrategia regularmente al compararse con Evo Morales. Hay un grupo social en Bolivia que es muy antimasista (quizás más que todo antievista). Para ellos, Evo Morales y el masismo representan lo peor. Entonces, cuando Rodrigo Paz se compara con Evo, se genera un efecto sencillo: la gente ya no ve grave lo que hizo el presidente Paz.
Pasó con el vuelo a Boca Ratón. Creció increíblemente el cuestionamiento a este viaje, pero de pronto, aparecieron comparaciones de Paz con Morales: que Evo viajó a Sudáfrica, que Evo tenía amantes, que Evo hizo cosas peores. Entonces el foco ya no se concentra en el vuelo, sino en que Evo Morales también hizo lo mismo: así el cuestionamiento desaparece.
Este mecanismo no ayuda a resolver las acusaciones sobre una persona, sino que trata de instalar la idea de que existe un hecho aún más grave y es justo lo que está pasando con el caso de Roger Mariaca.
La detención de Cerimedo es un asunto políticamente delicado y por eso necesita una narrativa capaz de desplazarlo de la conversación y de la atención mediática y aquí entra el caso Sebastián Marset. Nadie niega la corrupción de Roger Mariaca y su relación con casos del narco, como el de Marset, pero han usado justamente estos elementos para instalar una nueva narrativa contra la fiscalía y sus representantes.
Ahora la gente compara: ¿qué es peor, un fiscal corrupto y vinculado al narco o un exasesor corrupto y vinculado al narco? Ambos son graves, pero para Estados Unidos no son equivalentes. Desde la perspectiva de Washington, Roger Mariaca representa una amenaza mucho mayor que Cerimedo.
Y este es el verdadero efecto de la narrativa sobre la relación Marset-Mariaca: no quieren ayudar a Cerimedo, no quieren hacerlo ver como inocente, porque eso sería imposible por los cargos que tiene. Pero sí están logrando dos cosas: que la atención pública deje de centrarse en Cerimedo y más en la corrupción de la fiscalía (lo hacen ver como algo mucho peor). Y lo segundo: eliminar el contrapeso que representaba Roger Mariaca para el gobierno de Rodrigo Paz.
Pero, además, ¿Mariaca era un contrapeso solamente para Rodrigo Paz? Si las acusaciones sobre sus vínculos con el narcotráfico tienen sustento desde la DEA, su permanencia en Bolivia tampoco convenía a Estados Unidos. Un fiscal con poder, información y posibles conexiones con redes criminales puede convertirse en un obstáculo no solo para Rodrigo Paz, sino también para una estrategia estadounidense del control del narcotráfico.
La política no es moral. Ni EE. UU. ni el gobierno buscan eliminar la corrupción y el narco. Más bien, su objetivo es tener control sobre la corrupción y el narco.
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