La difusión de un audio atribuido al comandante general Mirko Sokol reaviva la controversia y trae de vuelta la protesta del suboficial David Santos Quispe, ocurrida hace casi un año.
La Paz, 28 de julio de 2026. — La reciente difusión de un audio atribuido al comandante general de la Policía Boliviana, Mirko Sokol, volvió a colocar en el centro de la atención pública una vieja y persistente sospecha sobre el funcionamiento interno de la institución: los presuntos cobros irregulares por ascensos, designaciones de cargos y cambios de destino. Mientras las autoridades judiciales e institucionales investigan la autenticidad de la grabación y el contexto en el que fue registrada, este hecho ha reavivado un antecedente que ocurrió hace casi un año y que, en su momento, pasó casi desapercibido.
Una protesta en la Plaza Murillo que anticipó el escándalo
El 4 de septiembre de 2025, la rutina diaria frente a los edificios del poder político en La Paz se vio interrumpida por la escena de protesta del suboficial David Santos Quispe. Con más de dos décadas de servicio, el uniformado se esposó a una banca de la Plaza Murillo, colocó una bandera boliviana sobre sus piernas y exhibió un cartel denunciando haber sido transferido al departamento de Pando como represalia por haber revelado hechos de corrupción.
En aquel momento, Santos Quispe declaró ante los medios de comunicación que dentro de la institución «existía una estructura que cobraba alrededor de 300 dólares para evitar que un efectivo fuera trasladado a otro destino». El suboficial aseveró que los cambios de unidad o región no siempre respondían a criterios o necesidades institucionales, sino a pagos al margen de la norma. No obstante, en su momento las declaraciones quedaron registradas como la denuncia aislada de un solo efectivo frente a una fuerza policial de miles de integrantes, sin derivar en un debate de mayor alcance.
El audio de la discordia y las revelaciones millonarias
Diez meses después de aquella manifestación, la aparición de una grabación atribuida al máximo jefe policial, Mirko Sokol, cambió drásticamente el escenario. Aunque las autoridades insisten en que el material aún debe ser sometido a peritajes para establecer su veracidad, las afirmaciones contenidas en la pieza de audio generaron un inmediato impacto político y social.
En el registro audiovisual se hace referencia explícita a supuestos esquemas de recaudación económica a gran escala dentro de la cúpula policial. Entre los pasajes de mayor repercusión figura la aseveración de que un general podría llegar a generar «entre cuatro y cinco millones de dólares durante una gestión únicamente mediante cambios de destino». Asimismo, en el audio se menciona la presunta existencia de un grupo de oficiales denominado «Los Golden», así como la recaudación de aportes económicos para influir de forma irregular en la designación del puesto de Comandante General.
Múltiples frentes de cuestionamiento y la postura institucional
La controversia generada por el audio se ha ampliado con nuevas denuncias provenientes de diferentes sectores. El diputado Rolando Pacheco cuestionó públicamente la propuesta de ascenso de cuatro coroneles al grado de General Primero, asegurando que se habrían cometido presuntas irregularidades para favorecer a ciertos oficiales por encima de otros que contaban con mayor antigüedad y méritos profesionales. En esa misma línea, el vicepresidente Edman Lara exigió que las autoridades aclaren quiénes integran el denominado grupo «Los Golden», desde cuándo se tenía conocimiento de estas presuntas irregularidades y por qué no se derivaron de manera oportuna al ámbito penal.
Por su parte, la propia Policía Boliviana ha salido al paso de los cuestionamientos señalando que existen mecanismos internos activos para combatir la inconducta profesional. Meses antes de que saliera a la luz el audio atribuido a la cúpula policial, la institución reportó que sus líneas telefónicas anticorrupción recibieron un total de 97 denuncias. De esa cifra, 22 casos fueron verificados y dieron lugar al inicio de procesos disciplinarios y causas penales por faltas que incluyen extorsión e irregularidades administrativas.
Un sistema bajo escrutinio e interrogantes sin resolver
Observados en su conjunto, tanto la protesta en solitario del suboficial en 2025 como las recientes filtraciones y acusaciones legislativas de 2026 han vuelto a poner bajo riguroso examen el sistema de administración de la carrera policial en el país. Lo que en su momento pareció un hecho aislado hoy reaparece en medio de una tormenta institucional que mantiene bajo escrutinio los procedimientos de asignación de puestos y ascensos dentro de la fuerza pública.
📢 Go Communication
Únete al grupo oficial de WhatsApp y Telegram📱 a través de los siguientes enlaces: 🔗👇
➡️ WhatsApp: https://whatsapp.com/channel0029Va7C0epA2pL4r3PiKa1F
➡️ Telegram: https://t.me/GoCommunicationBolivia
